martes, 18 de octubre de 2016
viernes, 16 de septiembre de 2016
miércoles, 10 de agosto de 2016
domingo, 10 de julio de 2016
Brotes, Claudia Masin
BROTES
Desde la niñez, sabemos
que hay anchos espacios deshabitados dentro nuestro,
algo así como puntos de fragilidad
donde el sufrimiento tiende a concentrarse hasta que explota,
como si en un campo hubiera franjas secas
donde nada puede ser sembrado ni crecer
sin terminar devorado por las alimañas o enfermar.
Un árbol puede sentir cuál es el brote, entre todos los suyos,
en el que van a ensañarse las plagas,
cuáles no van a sobrevivir,
cuáles no tienen la fuerza necesaria.
Cuanto más conoce sus flaquezas, más amor le reserva porque sabe,
de esa manera cierta e inexorable que sabe la materia,
que no puede dejar librado a su suerte
a lo que ha sido puesto en el mundo
para alimento de una vida más potente,
más decidida a seguir delante de la manera que sea.
Si el amor nuestro pudiera también depositarse en la falla propia y
ajena,
en la parte lastimada que no es apta para la supervivencia,
podrían desprenderse de nosotros
–como pestes que encontraron su remedio-
la violencia que volcamos
sobre lo que no puede defenderse,
la cobardía con que aceptamos como natural
la prepotencia del más fuerte.
Claudia Masin
de esa manera cierta e inexorable que sabe la materia,
que no puede dejar librado a su suerte
a lo que ha sido puesto en el mundo
para alimento de una vida más potente,
más decidida a seguir delante de la manera que sea.
Si el amor nuestro pudiera también depositarse en la falla propia y
ajena,
en la parte lastimada que no es apta para la supervivencia,
podrían desprenderse de nosotros
–como pestes que encontraron su remedio-
la violencia que volcamos
sobre lo que no puede defenderse,
la cobardía con que aceptamos como natural
la prepotencia del más fuerte.
Claudia Masin
jueves, 30 de junio de 2016
miércoles, 22 de junio de 2016
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